En julio, la inflación anual se situó en 3.12%, impulsada principalmente por la baja en los precios de frutas, verduras y ciertos productos energéticos.
Durante el mes de julio de 2026, la inflación en México continuó su tendencia a la baja, alcanzando un 3.12% en términos anuales, el nivel más reducido desde mayo de 2020, según los datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
Este resultado representa una nueva caída con respecto al mes anterior, manteniendo al indicador cercano a la meta fija del Banco de México (Banxico), que es del 3%, con un rango de variabilidad de un punto porcentual.
En julio, el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) mostró un incremento mensual de solo 0.03%, mientras que el componente subyacente, que permite observar con mayor claridad las presiones más persistentes sobre los precios, creció un 0.23%.
Los precios de los alimentos han sido clave para moderar la inflación. Uno de los factores más relevantes detrás de esta desaceleración ha sido el comportamiento de los productos de origen agropecuario. La baja en los precios de frutas y verduras desempeñó un papel crucial en la contención de la inflación durante el mes.
Entre los productos que mostraron disminuciones significativas se encuentran el jitomate, el huevo y el pollo, mientras que otros alimentos y servicios experimentaron aumentos que evitaron una caída más pronunciada del indicador.
Por otro lado, la inflación no subyacente mostró un descenso mensual, mientras que los servicios siguen siendo uno de los principales focos de presión, manteniendo incrementos anuales que superan el 4%.
¿Qué implica esto para los mexicanos?
La disminución de la inflación sugiere que, en líneas generales, los precios están incrementándose a un ritmo notablemente más bajo que en períodos anteriores. Sin embargo, esto no implica que los productos hayan regresado a los precios de años anteriores, sino que el ritmo de su encarecimiento se ha moderado.
Esta cifra también se presenta tras la decisión de Banxico de mantener su tasa de interés de referencia en 6.5%, lo cual es una señal de precaución considerando la evolución futura de los precios.
A pesar de que el comportamiento de julio es una señal positiva para la economía mexicana, aún existen riesgos que podrían volver a ejercer presión sobre los precios, como factores climáticos, el comportamiento de los servicios y las condiciones económicas internacionales.
Con el 3.12% reportado en julio, la inflación se mantiene próxima al objetivo de Banxico y alcanza su nivel más bajo en más de seis años, lo que representa un nuevo avance en el proceso de desinflación de la economía mexicana.



