La encuesta más reciente de Enkoll, realizada para El Universal, ofrece una conclusión que hace unos años parecía casi imposible: la contienda por la gubernatura de Querétaro está más abierta de lo que muchos habían anticipado.
Los datos revelan que Morena se ha posicionado casi al mismo nivel que el PAN en cuanto a preferencias electorales. Mientras el partido en el poder alcanza un 34% de intención de voto para la gubernatura, Morena se queda en 33%, acortando la brecha entre ambas fuerzas a solo un punto porcentual.
No obstante, más allá de la competencia electoral, los indicadores de percepción ciudadana muestran un fenómeno aún más significativo: el desgaste de la marca del PAN.
Según la medición, Morena presenta el mejor saldo de opinión entre todos los partidos políticos, con +22 puntos, mientras que el PAN se sitúa en territorio negativo con -4 puntos. Es decir, las opiniones desfavorables hacia el partido gobernante superan a las favorables, una situación inusual para un partido que durante décadas ha dominado el panorama estatal.
El contexto ayuda a entender parte de este fenómeno. La inseguridad y el narcotráfico son percibidos como las principales preocupaciones de los queretanos, abarcando prácticamente la mitad de las menciones cuando se les pregunta sobre los problemas más relevantes del estado. A esto se suman denuncias relacionadas con corrupción, mala gestión, movilidad y el deterioro de los servicios públicos.
En este contexto, se empieza a notar otro movimiento que no ha pasado desapercibido para quienes analizan la evolución del electorado en Querétaro. Mientras el PAN cuenta con un saldo de opinión negativo, Movimiento Ciudadano ha alcanzado un saldo positivo de +2 puntos, colocándose por encima del partido gobernante en términos de percepción ciudadana.
Este dato, por sí solo, no altera el panorama electoral actual, pero sí indica que una parte de la población parece estar buscando alternativas distintas a las que tradicionalmente han dominado la contienda política en el estado. Se trata de un grupo que no necesariamente ha decidido apoyar a Morena, pero que tampoco muestra el mismo grado de identificación con el PAN que en elecciones anteriores.
La encuesta también destaca otro aspecto importante: más allá de las preferencias por partidos, hay una creciente sensación de que el panorama político de cara a 2027 aún está lejos de definirse. Lo que durante años fue visto como uno de los bastiones más firmes del panismo comienza a mostrar señales de competencia real.
Aún queda tiempo para la elección y las candidaturas ni siquiera han sido definidas. Sin embargo, los números actuales envían una advertencia que es difícil de pasar por alto: Morena sigue avanzando, el PAN enfrenta un claro desgaste en la opinión pública y una parte del electorado comienza a considerar nuevas alternativas políticas.
Por primera vez en mucho tiempo, la pregunta principal de cara a la gubernatura de Querétaro ya no parece ser quién ganará la elección, sino qué fuerza política será capaz de aprovechar el reacomodo que comienza a evidenciarse entre los ciudadanos.



